Ciertamente yo buscaría a Dios y encomendaría a Él mi causa
Un gran saludo, mis queridos hermanos. Les agradezco que visiten este sitio; sigan compartiendo este contenido con sus seres queridos, amigos y con aquellas personas que, por diversas razones, no pueden congregarse físicamente.
Hoy quiero hablarles del mensaje que Dios tiene
para nosotros a través del libro de Job
5:1-27, el cual nos dice:
«Ciertamente yo
buscaría a Dios, y encomendaría a él mi causa; el cual hace cosas grandes e
inescrutables, y maravillas sin número... He aquí, bienaventurado es el hombre
a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del
Todopoderoso».
¿Por qué a mí?
Entendiendo la prueba y la corrección
Esto es lo que nuestro Señor contesta a quienes
se preguntan: «¿Por qué a mí?». Como mencionamos anteriormente, a veces
atravesamos pruebas o ataques de Satanás, pero ahora vemos que también la causa
puede ser el resultado de una mala actitud o la consecuencia de nuestro pecado.
Los invito a hacer un examen de conciencia. Si
descubren que están pagando las consecuencias de un error, es el momento de
buscar un Fiador, y ese fiador es Jesucristo, quien vino a pagar por nuestros
pecados a través de Su sacrificio en la cruz.
Un llamado a la
fidelidad y al verdadero ayuno
También quiero aconsejar a los hermanos ya
conversos: si alguno siente flaqueza, ha sido tibio o ha cometido errores, Dios
les habla en este instante a través de Isaías
58:1-14:
«Clama a voz en
cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta... ¿No es más bien el ayuno
que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de
opresión, y dejar ir libres a los quebrantados...? Entonces invocarás, y te
oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí».
El Señor nos da la oportunidad de cambiar las
cosas mientras tengamos vida. Todo depende de la decisión y la honestidad de
cada uno. Como dijo nuestro Señor Jesús: «Tus
pecados son perdonados; vete y no peques más».
Conclusión y
Oración
Pidamos al Espíritu Santo que nos dé la fuerza
espiritual para no reincidir en errores pasados y la voluntad para practicar la
fe de manera constante.
Hagan un examen de conciencia y mediten en
cuántas veces Dios los ha bendecido. Qué felicidad se siente cuando Él contesta
y provee. Óyelo y conócelo tú para tu provecho.
Pr.
Adrián Escalante.
