Aunque la situación no parezca la correcta


 

Hay veces que nos encontramos en situaciones donde no deseamos estar. Por más difíciles y perturbadoras que resulten, en esos momentos podemos sentirnos solos, abandonados y sin ayuda alguna. Lo único que uno desea es que la prueba termine pronto, debido a lo dolorosa y humillante que se vuelve. ¿Verdad?

En estas circunstancias, lo ideal es mantener la calma para no caer en el error de renegar o maldecir el momento, evitando esa pregunta que muchos ya conocen: ¿Por qué a mí?

 

El ejemplo del Calvario

Antes de quejarse, lo invito a recapacitar en este pasaje de la Biblia:

"Entonces crucificaron con él a dos ladrones... Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz". (Mateo 27:38-44)

Este fue un castigo terrible, lleno de dolor, humillación y maldición. No fue cómodo para Jesús soportar el trayecto desde donde fue sentenciado hasta la cruz. Aunque Él tenía el poder para descender de ella, no lo hizo porque ese no era el propósito. Él tuvo que ser paciente para que llegara el tiempo de la victoria.

Nuestro Señor sabía todo lo que debía pasar. Recordemos lo que dice en Juan 3:14: "Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado".

 

La persistencia ante el obstáculo

Satanás quería impedir que Jesús llegara a la cruz poniendo tropiezos, incluso utilizando a personas cercanas como Pedro para persuadirlo. Sin embargo, Cristo se mantuvo firme porque tenía un objetivo: cumplir con el mandato de Su Padre. Por amor a usted y a mí, Él decidió esperar en la cruz sin bajar de ella, mientras otros se burlaban viéndolo sufrir.

Al final, Jesús venció en la cruz el problema más grande de la humanidad: derrotó a Satanás y a la muerte.

 

Su problema tiene solución en Dios

Lo invito a realizar un examen de conciencia. Se dará cuenta de que el momento que usted atraviesa, por difícil que sea, palidece en comparación con la Vía Dolorosa que recorrió Jesús. Aquella deuda fue saldada para nuestra reconciliación con el Padre. Aquel Dios que no bajó a Jesús de la cruz, fue el mismo que lo levantó de la tumba para mostrar Su poder sobre todo mal.

Él podrá con su problema si usted le cree. No lo dejará caído; lo levantará y vencerá cualquier obstáculo. Recuerde las palabras de nuestro Padre en Josué 1:5:

 

"Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé".

Dios es el Creador de todas las cosas, visibles e invisibles. Nada es un problema para Él. A través de la historia, ha demostrado Su fidelidad con los que son obedientes, tal como hizo con Moisés en el Mar Rojo (Éxodo 14:21-30), abriendo camino donde no había salida.

 Finalmente, nuestro Señor Jesucristo, antes de subir al cielo, nos dejó esta promesa de paz:


"En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33).

 

Por lo tanto, confiemos en Él y entremos en oración.

 

 

Pr. Adrián Escalante.

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